Comprendiendo la Histeria

Dr. Cristian Vallejos Vega
Jan 06, 2026By Dr. Cristian Vallejos Vega

Histeria: del malentendido histórico a la comprensión clínica

historical hysteria

La histeria es uno de los conceptos más cargados de historia dentro de la psiquiatría. Durante siglos, se utilizó para describir una amplia variedad de síntomas psicológicos y físicos que eran mal comprendidos, frecuentemente estigmatizados y abordados sin verdadero rigor clínico. Hoy, revisar el concepto de histeria no implica volver al pasado, sino comprender mejor cómo el sufrimiento psíquico puede expresarse a través del cuerpo.

Lejos de ser un término obsoleto, la histeria representa un capítulo clave en la evolución de la psiquiatría moderna y en la comprensión de la relación mente–cuerpo.

Orígenes históricos: una noción atravesada por sesgos

El término histeria proviene del griego hystéra, que significa útero. En la medicina antigua, esta etimología llevó a la creencia de que la histeria era un trastorno exclusivo de las mujeres, supuestamente causado por un “útero errante”. Esta idea, profundamente influida por sesgos culturales y biológicos, marcó el pensamiento médico durante siglos.

Con el tiempo, la histeria se transformó en un diagnóstico amplio para explicar síntomas que la medicina no lograba comprender: desmayos, parálisis, convulsiones, angustia. Explicaciones sobrenaturales, juicios morales y prejuicios de género sustituyeron con frecuencia al análisis científico. La psiquiatría contemporánea ha desmontado estas creencias, reconociendo que la histeria no es exclusiva de un género ni un fenómeno imaginario.

psychological stress

Mirada clínica contemporánea

En la psiquiatría actual, lo que históricamente se denominó histeria se comprende dentro de diagnósticos como el trastorno de conversión o el trastorno neurológico funcional. Este cambio refleja un avance fundamental: los síntomas son reales, involuntarios y profundamente incapacitantes, aun cuando no exista una lesión neurológica estructural demostrable.

El estrés psicológico, los traumas no elaborados y los conflictos emocionales inconscientes pueden manifestarse como síntomas físicos. Estos procesos ocurren fuera del control consciente de la persona, por lo que no se trata de simulación ni exageración. En estos cuadros, el cuerpo se convierte en un lenguaje del sufrimiento psíquico.

Manifestaciones clínicas

La histeria puede expresarse de múltiples formas, entre ellas:

  • Síntomas motores como parálisis o debilidad
  • Crisis no epilépticas (pseudocrisis convulsivas)
  • Alteraciones sensoriales (anestesia, ceguera funcional, pérdida de sensibilidad)

Dado que estos síntomas pueden imitar enfermedades neurológicas, es indispensable realizar una evaluación médica exhaustiva. El diagnóstico se establece mediante la exclusión de causas orgánicas, junto con una valoración psicológica cuidadosa.

Un principio clínico central es la empatía: validar la experiencia del paciente sin reducirla ni negarla, y al mismo tiempo ayudarle a comprender el origen psicológico de sus síntomas.

therapy session

Tratamiento: del control a la comprensión

Los abordajes históricos de la histeria fueron muchas veces coercitivos, deshumanizantes o iatrogénicos. Hoy, el tratamiento se basa en enfoques respetuosos, colaborativos y sustentados en la evidencia.

Las estrategias terapéuticas más utilizadas incluyen:

  • Psicoterapia, especialmente enfoques psicodinámicos o informados en trauma, que permiten explorar conflictos emocionales subyacentes
  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), útil para comprender patrones sintomáticos y desarrollar estrategias de afrontamiento
  • Tratamiento farmacológico, cuando existen comorbilidades como ansiedad, depresión o inestabilidad del ánimo

El objetivo no es “eliminar” el síntoma de forma forzada, sino acompañar al paciente en la recuperación de sentido, regulación emocional y agencia sobre su experiencia.

La importancia de la conciencia y el apoyo

Reducir el estigma asociado a la histeria y a los trastornos funcionales es fundamental. La educación, tanto en el ámbito sanitario como en la comunidad, permite reemplazar el juicio por comprensión y mejorar el acceso a tratamientos adecuados.

El apoyo del entorno cercano cumple un rol decisivo. Ser escuchado, creído y acompañado emocionalmente puede marcar una diferencia significativa en el proceso terapéutico. Abrir espacios de diálogo sobre el malestar psíquico evita que el sufrimiento deba expresarse únicamente a través del cuerpo.

Una lección para la salud mental

La historia de la histeria nos recuerda que la psiquiatría está en constante evolución. Lo que alguna vez fue desestimado o mal interpretado hoy se reconoce como una expresión legítima del sufrimiento humano.

Comprender la histeria en la actualidad no significa rescatar un diagnóstico antiguo, sino reafirmar una idea central en salud mental: los síntomas tienen sentido, el sufrimiento es real, y el cuidado clínico debe basarse tanto en el conocimiento científico como en la compasión.